Be famous, my friend
| Ida y Vuelta en Universo Gay
2008
01
Dic
Be famous, my friend
Por Besametonto
Siempre pensé que cruzar tantos puentes para llegar hasta Madrid había sido una locura premeditada, una hazaña en la que por primera vez decidía el rumbo de mi vida, sin ser consciente de que no era yo el que me desplazaba sino el tren que me llevaba. Me pareció incluso heroico, el hecho de coger la maleta, cerrar la puerta y apretar los labios para que dejaran de temblar. Lo cierto es, que una vez en la capital, te das cuenta que tu cruzada es un número más en el torno que te da acceso al metro de Chueca. Aún así, al creerte superior, siempre te queda la duda de si los demás serán capaces de hacer ese viaje de ida, que no siempre de vuelta.
Cuando Javier me dijo que se
venía a vivir a Madrid, no pude dejar de recordar,aquel instante en el que
posé mi pie en el andén, una vez que lo pisas, para bien o para mal, no hay
marcha atrás. Y probablemente por un momento pensé que no lo lograría pero ese
pensamiento se me eclipsó por una ráfaga producida por unas cuantas páginas de
“El cuaderno de Bruno”. Había tenido ese manuscrito durante un tiempo, y a
decir verdad, sólo lo había ojeado un par de veces. En su portada, parecía
rezar en que algún día se convertiría en un libro, de los de verdad, de los que
lee la gente, de los que se venden y se presentan. Y es extraño, que lo que yo
pensaba que se trataba de una fantasía más de un chico de Logroño, se convirtió
en realidad, y más paradójico, que una foto mía de cuya historia dimos la
espalda, fuera la portada. Decididamente, Javier Herce ya estaba en Madrid.
Hacia mucho tiempo que no veía a
Javier, vivimos en la misma ciudad pero en mundos paralelos. Con la excusa de
la publicación de un nuevo libro, quedamos en el centro para hacerle una
entrevista que ambos sabíamos en el fondo que nunca publicaría. Quería verle, y
que me contara en el tiempo que duran los hielos en la coca-cola su experiencia
en la ciudad, en realidad quería hacer un ejercicio de comparación con mi vida
personal.
A primera vista, no había
cambiado en nada, la cabeza perfectamente rasurada, la tez de un blanco
aristocratico que contrastaba con la vestimenta oscura, sus botas estilo “King
Africa” (no lo dije yo, lo dijo Miguel G. al que nos cruzamos esa tarde), y su
bandolera cruzándole el cuerpo. Tuve la extraña sensación de que volvíamos a
conocernos esa tarde, aunque a lo largo de la conversación comprobé que sus
rasgos característicos no se habían modificado lo más mínimo.
Tras el que tal estás, todo bien,
genial, gracias. Quisimos saber de la situación afectiva de cada uno, nos la
contamos aunque Javier guardaba cierta cautela, tal vez porque no quería que
publicara en la entrevista temas relativos a su vida sentimental. Cuánta razón
tuvo en advertírmelo, pues mi vida privada forma parte de mi show, la suya no.
Reflexión: Y sin embargo, no
tiene reparo en desnudar su alma en su nuevo libro “Selección”.
Me impresionó mucho cuando supe
que había ganado el premio Odisea el año pasado, sobre todo porque Javier no es
el chico que se arrodilla para chuparsela a nadie para que le concedan un
premio. De hecho, me confirmó, que el año anterior había mandado el manuscrito
de “Desde aquí hasta tu ventana” a la editorial, pero por alguna razón no entró
en concurso aquel año. No creo mucho en la segundas oportunidades, y sólo la
gente persistente consigue sus metas. Me preguntaba a ese propósito, cual podían
ser sus metas, si sobrevivir, o la fama que promete Madrid. No reniega ni de
una cosa, ni de otra, pero le pone prioridad a la supervivencia.
El dilema del escritor. Escribir
para vivir o lo contrario. Me imagino que el premio Odisea no te llena la nevera,
y Javier ha tenido que usarla de estantería durante un tiempo para no verla
vacía. Pasar hambre, a priori, es algo que resulta vergonzoso confesar, pero
ocurre muy a menudo en Chueca, el barrio gay donde todo brilla. Me extrañó que
mi teléfono no sonara en aquel momento, y sentí la necesidad de reprochárselo
porque hubiera sentido la necesidad de ayudarlo por haber pasado por lo mismo
algún tiempo, claro que, Javier ni fuma, ni bebe, ni se droga. Cuando le
pregunto, lo que hecha en falta a Madrid, me contesta sin pensarlo: “bajar los
precios” y sin poder evitarlo en mi mente salta una réplica: “sobre todo el de
las novelas”.
Pasada esa etapa de dificultades,
le viene su primer reconocimiento con el premio, algo que no está seguro ni él
mismo de entender, o presume de una falsa modestia. “Quién me iba a decir a mi,
que iba a gustar una mierda como esa” (en referencia a su cortometraje). El
que no conozca a Javier, se podría sorprender por esa afirmación, pero no es un
pensamiento real, el sabe que puede dar mucho más, y es consciente que sólo ha
dado un ápice de lo que pasa por su mente. Hay que creer en lo que uno hace, a
veces creérselo también, al menos para salvaguardar la suspensión de credulidad
del espectador. Como cualquier escritor de la generación Odisea, al final la
meta es el reconocimiento. Javier lo anhela y muestra de ello, más allá de los
fines económicos, escribió “Selección”. Yo pensé que tras el bombo de la
anterior novela, se lanzaría en otra con el fin de aprovechar el tirón y
vender, me sorprende con esta edición limitada a setenta ejemplares que sólo se
pueden adquirir a través de su web. Cincuenta y cinco poemas, que no son poemas,
escritos entre los años dos mil tres y dos mil ocho, acompañados de una serie
de autoretratos. Me pregunto si alguno tiene que ver conmigo, se queda
dubitativo. Cosas del egocentrismo.
Por otro lado, el reconocimiento
conlleva el lado amargo de las críticas, y me vino a la cabeza el apodo que le
propinaban en algún blog con muy mala leche. “Mini-Gala”. Para Javier la
libertad de expresión tiene dos caras, no pudo entender por qué tenían fijación
por él, esa necesidad de atacar, de dañar, sobre todo teniendo en cuenta que él
no sale por Chueca, y no cree haber formado parte de ninguna removida. Creo que
no tuve tiempo de explicárselo en persona, estaba más preocupado en releer mis
notas ilegibles en aquel momento, pero tengo una explicación. Las blogmaricas,
entre las cuales me encuentro, necesitan también reconocimiento. Quieren ser
Perez Hilton. Ser las primeras en dar la noticia, y cuando no hay noticia, que
mejor que acuchillar a alguien y solapar la herida con tintes de humor. En
Madrid, no se soporta el éxito ajeno y más en un entorno donde muchos han
venido en el mismo tren, y a la misma hora. Nos empeñamos en sacudir lo que los
demás hacen, y son pocos a los que les quedan algunas pulgas para rascar su
sentimiento de inquietud.
Tal vez esa inquietud le hizo
dirigir su cortometraje Terror Drag, tal vez ese pensamiento “Para que estamos
haciendo esto, si no sirve para nada” se vio luego recompensado al llenar un
teatro de Logroño con la secuela del corto. Tal vez por eso sigue con la cámara
en mano, retratando, plastificando y exponiendo. Tal vez nacieron sus ganas por
el arte aquél día con tan sólo cinco años en el festival de la canción en
Navarra. Tal vez esa inquietud es la que mueve sus ideas para escribir.
Todos los que hemos cruzado
puentes para llegar hasta aquí, tenemos proyectos, con uno u otro fin, muchos
se quedarán en el armario o tal vez vean la luz, sé que estaba preparando una
biografía de la actriz y cantante Josele Román, pero se aparcó indefinidamente,
una pena, yo hubiera querido saber porque esa mujer sonríe con mirada triste.
Lo que si estoy seguro que llegará a buen puerto es la biografía de Madonna, un trabajo
no exento de complicaciones, me imagino.
Al final, los cubitos de hielo
tuvieron tiempo de evaporarse, recogí mis notas, y le agradecí el haber
colaborado conmigo en hacer un paréntesis a nuestra vida cotidiana. Y es que de
momento, a la pregunta, ¿Se puede vivir de la literatura? Su contestación es
un profundo: “pfffff”.
Cada uno se fue para su casa, yo
decidí andar un rato, ordenando su vida, ordenando la mía, pensando en lo
rápido que llegan las cosas para unos. Pasé sobe el puente de Segovia aquella
noche. Un puente más. Como todos los que hemos tenido que atravesar para llegar
hasta aquí. Para algunos significará el éxito. Para otros, una vida truncada.
A Susie Pop.
Acerca de Besametonto
Dicen que no se sabe de donde salí. Aparecí en una fiesta de Madrid y decidí agotar hasta el último aliento disfrutando de la noche. Desafortunado en el rostro y agradecido en el miembro, he sacado partido de lo que esconden los demás, empeñándome siempre en que mis miserias formaran parte del show. Dicen algunos, que han pagado por mis favores, otros dirán que les he escrito un poema, que canto, que actúo, que tengo una web donde lo enseño todo y que incluso una vez me vieron con tacones. No es fácil etiquetarme, cada día que me levanto lleva consigo su propia fecha de caducidad. Para saber más de mi personaje, visita www.besametonto.com.
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Boooooooommmmba, que cabrón hay que ver para lo que me citas, también podías haber dicho que la foto la había hecho yo.... Me alegro que seamos compañeros de nuevo y espero que salga mucho mejor que EL ULTIMO BAILE, jajajajaja
Dice ser Miguel G - 01/12/2008 19:14
Ese tren te llevo a un buen sitio. Mis felicitaciones por el artículo.
Javier.
Dice ser kappy.queens.blogspot.com - 01/12/2008 20:21
¡Maravilloso! Iba a decir que como siempre, pero no, cada vez me gusta más como escribes y lo que dices. :) BESOS!!! Marqos
Dice ser Marqos - 02/12/2008 2:55
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